Cacho el Grande
Sin apenas proponérselo, el autor rompe con el esquema que divide a las personas entre inteligentes y menos inteligentes. <<Cuando comencé a escribir esta
novela, mi intención era poner de manifiesto el drama evidente que padecen nuestros ríos, y descubrí el remedio en la inteligencia de los hombres buenos, esos cuyos sentimientos, actitudes y
capacidades van más allá de un simple medidor intelectual; tal vez porque las cosas importantes o que juzgábamos trascendentales han decrecido en su influencia y en su concepción".
Cacho, apodado el Grande por su padre y por otras consideraciones más cercanas a lo humano y a ciertos valores que deberían regir las conductas y sentimientos
de una sociedad más fraternal y más autentica, muestra una personalidad distante a lo común y nos deja su grandeza a modo de pregunta: ¿Hay un test en el mundo capaz de medir o valorar todos los
contenidos que habitan en un ser humano? Y, tal vez, una respuesta obvia: NO